Érase una vez un barrio lleno de niños, de parques y escuelas, pero en el que no había ninguna librería. Era un sitio tranquilo, lejos del bullicio del centro de la ciudad. Uno de esos lugares en los que por las noches no se escucha el ruido de los coches, donde hay árboles detrás de cada ventana y en el que la gente se conoce y se saluda por la calle.

Aquel lugar no podía tener un nombre más literario: Ciudad de los Ángeles. No se sabe si había muchos ángeles por allí, pero lo que seguro no había (y no podía ser) eran libros. ¿Cómo pueden los niños de un lugar así crecer sin tener cerca una fábrica de magia? ¿Cómo descubrir nuevos lugares, historias y aventuras, sin un sitio donde escuchar y llevarse cuentos a casa?

El cuento empieza así, y ahora nos falta conocer a los protagonistas de la historia, que sois vosotros. 

Empieza un viaje muy muy largo, en el que esperemos ser felices y comer… ¡Galletas!

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